“El aparato fotográfico es para mi un cuaderno de croquis, el instrumento de la intuición y de la espontaneidad, el maestro del instante que, en términos visuales, cuestiona y decide al mismo tiempo. Para significar el mundo, es preciso sentirse implicado con lo que se recorta a través del visor. Esta actitud exige concentración, sensibilidad, un sentido de la geometría. Es a través de una economía de medios y sobre todo el olvido de uno mismo como se llega a la simplicidad de la expresión”
LA EXPOSICIÓN:
En 1932, con treinta y cuatro años de edad, Henri Cartier-Bresson adquirió una Leica manual y lo que antes no era más que un interés casual se convirtió en una pasión. A lo largo de los tres años siguientes creó uno de los conjuntos de obra más originales e influenciales en la historia de la fotografía.
Cartier-Bresson estudió pintura, desde joven entró en contacto con el arte de la vanguardia. Le atraía la actitud rebelde del surrealismo, que fomentó su propio rechazo a la sociedad burguesa en la que fue criado. De 1932 a 1934 viajó a Italia, España y México, introduciéndose en el mundo de los desposeídos, los marginales y los ilegales, que abrazó como si fuera suyo. Inventó un nuevo estilo fotográfico para describir el flujo y la espontaneidad de la experiencia. Escribió que estaba "resuelto a atrapar la vida – a preservar la vida en el acto mismo de vivir. Sobre todo, deseaba atrapar la esencia, dentro de los límites de una sola fotografía, de una situación en el proceso mismo de desarrollarse ante mi mirada".Nacido el 22 de agosto de 1908 en Chanteloup en el seno de una familia muy burguesa nunca le faltó de nada, adquiriendo desde pequeño un trazo esencial de su carácter, la cólera, que heredaría de su abuelo. Tímido e impulsivo ni fue un buen estudiante ni quiso trabajar en las empresas familiares de manera que, confundidos sus padres, lo encomendaron a su tío Louis, pintor muerto después en el frente en 1915.: “la pintura es mi obsesión desde los tiempos en que mi padre mítico, el hermano de mi padre, me llevara a su taller en donde vivía en una auténtica atmósfera de pintura”... En 1927 frecuentará el taller de André Lhote en Montparnasse: “El me enseñó a leer y escribir. Es decir, a fotografiar”.
Entre 1927 y 1928 estudia con el pintor cubista Andre Lhote, durante estos años de formación desarrolla el entrenamiento visual que serviría como la estructura para su arte como fotógrafo. La buena posición social en que se encontraba ubicada su familia contribuye a que Cartier-Bresson pueda relacionarse con la élite cultural de su tiempo.
Introducido en los círculos artísticos conocería al todo París de la época, Gertrude Stern, Marie-Louise Bousquet, Max Jácob y a los surrealistas de la plaza Blanche, especialmente a René Crevel y André Breton. A través de su amistad con los Crosby, millonarios americanos, conoce a Julián Levy, marchante de arte en Nueva York, quien sería su valedor en los Estados Unidos. Con veintiún años se marcha a conocer África, de donde un año más tarde regresa aquejado de una penosa enfermedad.
Sus primeras experiencias con la fotografía empezaron con una cámara Kodak Box Brownie.En 1932 adquiere su "maravillosa" Leica: el formato de 35 mm llega a sorprenderle y fascinarle. Henri llegó a cubrir de negro las partes niqueladas de su cámara para pasar inadvertido.
Se encontraba muy atraído por imágenes de fotografía de carácter deportivo, publicadas en aquel entonces por revistas francesas y alemanas de los años 30. Era un padre del fotorreportaje y junto a Robert Capa fue también el cofundador de la agencia Magnum Photos.
En el visor de su cámara y a lo largo de los primeros años 30 el debutante HCB realizará magníficas y míticas obras, el hombre que corre y se ve reflejado en los charcos de agua de la calle (París), el niño ciego (Valencia), las prostitutas y sus acrobacias (Alicante): “yo no dejaba nunca mi cámara, siempre en mi mano, mi mirada deambulaba por la vida, permanentemente”... En esos años viajará a México (1934) donde expondrá y conocerá a quien sería su amigo para siempre Manuel Álvarez Bravo, Nueva York (1935) en donde de la mano de Nykino aprenderá otro medio: el cine y a través del cual conocerá a Paul Strand, Jean Renoir, Jacques Becker y Luchino Visconti.
Trabajó como colaborador de Jean Renoir haciendo algunas películas bastante polémicas. Durante este tiempo gana una posición como fotógrafo estable para el periódico comunista "Ce Soir". Allí forjó relaciones profundas de trabajo con otros dos fotoperiodistas: David Capa y David Seymour. Los tres realizaron, además, colaboraciones para la agencia “Alliance Photo” con la esperanza de lograr una mayor difusión de sus trabajos. Entre 1944 y 1945 se une al grupo de profesionales que fotografían la liberación de París. Dirige una película documental sobre la vuelta de los deportados y prisioneros, “Le retour”.
En el año 1955, es invitado por el Louvre de París para convertirse en el primer fotógrafo en exponer en este museo. En 1965 vive seis meses en la India y tres en Japón. Henri Cartier-Bresson abandonará en 1966 la agencia Magnum, que sin embargo conserva bajo su custodia los archivos del fotógrafo.
Diez años antes de su muerte Cartier Bresson había dejado de hacer fotografías. Muere el 3 de agosto de 2003 a la edad de 95 años, es considerado como el “fotógrafo más grande de los tiempos modernos”, como una persona capaz de inventar el mundo a través de la captura de un instante de la vida para preservarla en imágenes prises à la sauvette , sabedor de que prolongaba, en su siglo, la tarea sin fin del artista por robar al tiempo y al espacio el más mínimo hálito de vida en su lucha por sobrevivir a la tormenta de la existencia.



















